
Siempre le echo la culpa a mi mamá por mis errores.
No sé admitir mis faltas, pero sé muy bien cómo sentenciarla a ella por las porquerías que me han pasado en la vida; hayan sido provocadas por ella, por mi o por cualquier tercero.
¡Qué ridículo! Si ya hace mucho tiempo sé que sólo yo puedo decidir mi destino.
Pobre mamá, tiene que aguantar mis quejas, mañas, berrinches... No se lo merece, ¿verdad? Ella si que sabe salir adelante, incluso cuando el control no está en sus manos. Esa es una mujer sólida.
Y yo, en cambio... ¡Me llega a dar risa de lo pendeja que soy a veces!
Necesito ser más tolerante, ser menos lesa, más femenina. Entre otros.
Todavía no soy una mujer, porque aun le echo la culpa a mi mamá por mis errores.
xoxo
pd: MAMONA!
